Ocho aves silvestres que permanecían en cautiverio fueron incautadas durante un operativo adelantado por la Policía Nacional de Colombia, a través de su grupo de Policía Ambiental, y puestas a disposición del Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) de Cornare para iniciar un proceso integral de rehabilitación.

La incautación se llevó a cabo en la vereda Guapante Abajo del municipio de Guarne. En medio del procedimiento fueron recuperadas dos loras frentiamarillas (Amazona ochrocephala), una guacamayeja (Ara severus), dos turpiales montañeros (Icterus chrysater), un turpial guajiro (Icterus icterus) y dos sinsontes (Mimus gilvus). Según la información recopilada, algunas de estas aves llevaban alrededor de 10 años en cautiverio.
Todos los individuos ingresaron al CAV en condiciones críticas, con desnutrición crónica y alteraciones comportamentales como picaje y estereotipias. Además, permanecían en jaulas con altas cargas de desechos, lo que comprometía tanto su salud como la de las personas que los manipulaban.

El tiempo de rehabilitación depende de factores como la especie, la edad, el estado de salud y el periodo de permanencia en cautiverio. En términos generales, estos procesos pueden tardar entre seis meses y hasta cinco años, especialmente en aquellos casos en los que los individuos han pasado largos periodos privados de la libertad, ya que la pérdida de habilidades naturales exige un trabajo técnico, progresivo y riguroso antes de considerar su liberación.
Es importante anotar que, en el caso del turpial guajiro (Icterus icterus), al no tener distribución natural en la jurisdicción de Cornare, una vez finalice su proceso de rehabilitación será remitido a la autoridad ambiental competente en una región donde la especie tenga presencia natural, con el fin de que allí se adelante su liberación.
Las cifras evidencian que esta no es una situación aislada. En lo corrido de 2026, al CAV de Cornare han ingresado 72 animales producto de incautaciones, de los cuales 70 corresponden a aves. Entre las más traficadas se encuentran los psitácidos -loras, guacamayas, pericos y cotorras- y los paseriformes o aves cantoras, como turpiales y sinsontes.
Cada una de estas especies cumple un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas, participando en procesos como la dispersión de semillas y el control de insectos. Su extracción ilegal no solo implica sufrimiento animal, sino también una afectación directa a la biodiversidad.
Cornare reiteró el llamado a la ciudadanía para no comprar ni mantener fauna silvestre en cautiverio y para denunciar cualquier caso de tenencia ilegal. La tenencia, tráfico y comercialización de animales silvestres constituye un delito ambiental sancionado por la Ley 2111 de 2021, con penas de hasta 135 meses de prisión y multas que pueden alcanzar los 43.750 salarios mínimos legales mensuales vigentes.
















